12 Estrategias para ser feliz: Disfruta de la vida

En este recorrido sobre las doce estrategias que te invito a ir incorporando mensualmente entre tus hábitos para conseguir una vida saludable, no podía faltar el Disfrute.

«Disfrutar de la vida no es sólo tu derecho, es también tu responsabilidad y una de las formas más importantes para generarte felicidad».

Puede que en este momento estés pensando que en tu vida no hay mucho espacio para pasarlo bien por falta de tiempo, o porque el día a día suele llegar cargado de problemas, quehaceres, responsabilidades y cosas que deberías hacer. Si vamos un poco más allá, puede que seas de los que piensa que pasarlo bien es sinónimo de gente poco responsable porque tú sueles centrarte más en tus obligaciones. Si vamos mucho más allá, puede que incluso te sientas culpable cuando estás disfrutando de momentos de ocio. Si es así, te aconsejo que sigas leyendo porque tú  mas que nadie necesitas ser consciente de la importancia de disfrutar para ser feliz y de cómo hacerlo para que lo consigas con pequeñas cosas.

Puede que, por el contrario, tengas una personalidad hedonista y tu vida consista en ir de placer en placer, hasta el punto de que ya no eres capaz de disfrutarlos como antes y estés permanentemente en búsqueda de nuevos estímulos. Si es así, puedo asegurarte que existen formas de sentir bienestar que no se desgastan con el tiempo, que pueden producir un efecto más profundamente placentero que todo eso que consumes ahora para lograrlo, sea lo que sea (comida, drogas, alcohol, netflix…).

«A vosotros, los que no os permitís sentir placer, o a vosotros, los que estáis metidos dentro de una espiral hedonista, os diré que seguramente estáis dejando que sea lo externo lo que decida si os sentís bien o mal. Buscáis el placer fuera de vosotros, esperando que una nueva fiesta loca satisfaga vuestra ansia de placer (los hedonistas) o esperando que llegue un ansiado día con buenas noticias, descansando por un tiempo de los problemas cotidianos (los ascetas)».

A unos y a otros os confesaré que, desde mi perspectiva, somos nosotros los que tenemos el poder de generarnos el verdadero placer, el que no se gasta. Esta fuente de bienestar y disfrute viene de nuestro interior y es nuestra responsabilidad y nuestro derecho aprender a generarla y experimentarla. Te digo cómo

Existen dos tipos de disfrute: el inmediato y el planificado.

Los placeres inmediatos

«Este tipo de placer está totalmente relacionado con lo que solemos llamar “las pequeñas cosas”, también a veces lo llamamos “el camino” diferenciándolo de un supuesto estado “meta” de felicidad. En definitiva, son aquellos detalles que cada día tienes a tu disposición y de los que tienes que ser consciente para disfrutarlos. Y no requiere más esfuerzo que ese: ser consciente».

Me refiero al primer sorbo de café en la mañana, a la sensación de frescor cuando acabas de salir de la ducha o los buenos días con sonrisa que te dedican tus seres queridos, tres cosas para disfrutar nada más comenzar el día, de ti depende hacerte o no consciente de esas pequeñas cosas. Es posible que todo esto te parece una forma un poco débil de disfrutar, pero te invito a que te des cuenta de todas las pequeñas cosas buenas que pasan desapercibidas en tu cada día y las aproveches para sentirte mejor.

Sin embargo, no sólo consiste en darnos cuenta de esas cosas pequeñas que nos producen placer sin que reparemos en ello, también podemos procurarnos pequeños placeres nosotros mismos.

Cada uno conoce que le produce un especial “buen rollo”. A mi me gusta hacer largas caminatas con destino, lo llamo “senderismo urbano”. Yo soy más de ver gente que naturaleza, por eso me gusta caminar por la ciudad, perderme, encontrar nuevas rutas donde nunca había estado antes y fijarme en la gente. También me gusta sentarme a desayunar en una terraza en verano antes de empezar a trabajar y soy capaz de levantarme una hora antes para darme ese placer. ¿Cuáles son los tuyos? Hay cientos de cosas que te recargan las pilas sin necesidad de hacer nada muy complicado y te aseguro que permitirte ciertas pequeñas experiencias placenteras sostenidas en el tiempo, consiguen que nazca en ti una sensación de que estás disfrutando de la vida.

Te propongo un sencillo ejercicio: a partir de mañana levántate 15 minutos antes y haz las cosas más  despacio (el aseo diario, el desayuno, vestirte, etc), sintiéndolo todo, con calma, haciendo que lo habitual se convierta en una experiencia más de mindfulness. Recárgate desde primera hora de entusiasmo y energía.

El disfrute planificado

«Las buenas sensaciones no son la única fuente de disfrute, aunque son las más olvidadas. Normalmente sentimos que disfrutamos realmente cuando estamos viviendo una experiencia planificada: una salida a la naturaleza, unas vacaciones, un encuentro largamente esperado. Planificar un disfrute es lo que solemos hacer para recargar las pilas y sentirnos bien. Nunca anules esta forma de felicidad cargando tus vacaciones con deberes añadidos que sabes te arruinarán la experiencia (debería llevarme a la abuela, deberíamos quedarnos en casa y ahorrar, deberíamos invertir el dinero en quitar hipoteca en lugar de pasarlo bien….)».

Y es que esta forma de disfrute es una gran fuente de satisfacción, incluso antes de que los vivas. Seguro que te has dado cuenta de que los disfrutes planificados tienen además otra ventaja: que desde el mismo momento en el que comienzas a planificarlos ya estás disfrutando de la experiencia. Eso le ocurre a tu perro cuando le estás preparando el plato con la comida, mueve el rabo y babea sin parar anticipando el sabor delicioso de la comida que va a tomar. La anticipación de la experiencia te produce tanto disfrute como la propia experiencia y no exagero. Seguro que tienes, como yo, algún ejemplo de haber sido feliz anticipando lo bien que vas a pasarlo con tu grupo de amigos o tu familia en la escapada a Italia de Semana Santa o en las buenas navidades que pasaréis juntos este año.

Pues bien, es tu responsabilidad procurarte este tipo de disfrute. Si eres de los que encuentra muchos “debería” para colocar las supuestas responsabilidades por delante de tu propio disfrute personal, te estás haciendo un flaco favor, porque la vida existe para que intentes disfrutarla al máximo y eso no tiene que estar en conflicto con tus obligaciones. Hay que dejar un tiempo para cada cosa.

Agradecer

«Hay una forma muy intensa de disfrute. Desde mi punto de vista es la manera más genuina de generarte placer. Se trata de agradecer lo que tienes en este momento, sea lo que sea».

Un buen amigo me explicó hace poco el concepto de lo que él llama “problemas del primer mundo” y fue para mi una gran revelación. Cada vez que siento ahora que algo no va del todo bien me concentro en pensar si me está preocupando un problema del primer mundo y si es así, enseguida soy capaz de darme cuenta de lo que realmente tengo. Te explico.

Un problema del primer mundo es irritarte por cosas de poca trascendencia, propias de países como el nuestro en el que no hay guerras que te hagan tener que luchar por tu supervivencia, o donde no hay sequía que te impulse a andar kilómetros para beber agua y evitar la muerte, o simplemente donde no tengas que trabajar siendo un niño para aportar dinero a tu familia extremadamente empobrecida. Los problemas con los que tenemos que lidiar los que vivimos en países desarrollados se reducen a estos ejemplos: tener que soportar los dichosos mensajes de internet advirtiéndote sobre las cookies o que el despertador suene a las siete de la mañana un día festivo.

No quiero decir que no existan casos e historias graves reales con las que convivimos, por supuesto, me refiero a que es usual que consideremos problemas muchas cosas que no lo son.

Cada vez que te quejes por algo así piensa si te estás irritando por un problema del primer mundo, por algo que sería incluso un privilegio soportar (internet y sus cookies) para un niño que tiene que trabajar con nueve años. Si lo es, cambia el chip y date cuenta de lo que tienes, del privilegio que es vivir la vida que te ha tocado, una vida sin urgencias vitales, sin peligros reales, a  tu disposición simplemente para que la disfrutes.

Disfrutar de lo que tienes es tu responsabilidad porque ser feliz es una decisión personal.

Si te apetece comentarme tu experiencia, escríbeme a info@emotionhr.com

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